
Imagen: Recepción de la delegación del proyecto LIFE Wood for Future en la sede de la UIMA, Universidad de Granada. Fuente: LIFE Wood for Future.
El proyecto europeo LIFE Wood for Future – Madera para el Futuro ha concluido en Granada tras cuatro años de desarrollo (2021–2025), centrados en revalorizar el chopo de la Vega como recurso estratégico para la construcción sostenible.
En el marco de la visita final del programa LIFE, celebrada en la Diputación de Granada, representantes de la Agencia Europea, del Ministerio para la Transición Ecológica y de las entidades participantes conocieron los principales resultados del proyecto. Entre ellos, la vivienda de Ogíjares que ha servido como demostrador real de uno de sus desarrollos de producto más relevantes: la viga estructural mixta McLAM.

Imagen: Recepción de la delegación del proyecto LIFE Wood for Future en la vivienda de Ogíjares. Fuente: Bonsai Arquitectos.
El proyecto, coordinado por la Universidad de Granada con la participación de la Universidad de Santiago de Compostela (plataforma PEMADE), la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España, la Diputación de Granada y otros agentes, surge a partir de un contexto territorial concreto.
En 2019, el Consejo Social de la Universidad de Granada impulsaba la denominada “Mesa del Chopo”, un espacio de reflexión que alertaba de la pérdida de aproximadamente el 75% de las choperas de la Vega de Granada, con el consiguiente impacto ambiental, económico y cultural. El cruce interdisciplinar propiciado bajo el liderazgo del entonces presidente Gregorio Jiménez permitió definir el llamado círculo virtuoso de la bioeconomía en torno al cultivo del chopo.
A partir de este diagnóstico desarrollado desde la Mesa, el proyecto LIFE Wood for Future liderado por los investigadores Antolino Gallego (UGR/UIMA) y Miguel Guaita (USC/PEMADE) ha trabajado en tres líneas principales: mejorar la gestión forestal según las investigaciones realizadas desde centros como el IFAPA, organizar a los propietarios en torno a la nueva asociación Marjal, y desarrollar nuevos productos de madera para el sector de la construcción ecológica, línea de trabajo canalizada desde la spinoff Iberolam.

Imagen: Vista de las 15 viguetas MCLam Mixtas puestas en carga dentro de uno de los forjados de la casa de Ogíjares, constituyendo el demostrador requisito para obtener el Marcado CE, Fuente: Bonsai Arquitectos.
Uno de los principales resultados del proyecto ha sido el desarrollo de la viga laminada híbrida McLAM, un producto estructural que combina madera de chopo de la Vega de Granada con pino laricio procedente de la Sierra de Cazorla.
La solución aprovecha las cualidades de ambas especies: el chopo, ligero y de rápido crecimiento, se emplea en las zonas interiores de la sección, mientras que el pino, con mayor resistencia mecánica, se sitúa en las capas exteriores, donde se concentran los mayores esfuerzos.
Esta configuración permite optimizar el comportamiento estructural del conjunto y obtener prestaciones comparables a las de otras maderas utilizadas habitualmente en construcción en el centro y norte de Europa, incorporando además un alto porcentaje de materia prima local.

Imagen: Eva Chacón del equipo de Bonsai con investigadores del proyecto LIFE Wood For Future en los días de la corta de la chopera de Fuentevaqueros de donde procede la madera de las vigas prototipadas, noviembre de 2021. Fuente: Bonsai Arquitectos.
Para avanzar en la validación del sistema, era necesario incorporarlo en un edificio real. Esta oportunidad se materializó en una vivienda unifamiliar proyectada por Bonsai en Ogíjares, en el borde de la Vega de Granada.
La vivienda, concebida para una familia y diseñada bajo criterios de alta eficiencia energética (estándar Passivhaus Plus), integra el sistema McLAM en el forjado del espacio principal, donde las vigas quedan vistas como parte del propio lenguaje constructivo.
Más allá de su función estructural, este elemento actúa como demostrador, permitiendo evaluar el comportamiento del sistema en condiciones reales de uso y habitabilidad.

Imagen: Instantáneas del montaje de la vivienda en diciembre de 2023, que se desarrolló en 4 semanas atrayendo la atención de numerosos medios de comunicación. Fuente: Bonsai Arquitectos.
La materialización de estas vigas refleja un proceso que conecta distintos territorios y agentes: desde las choperas de la Vega de Granada y los pinares de Cazorla, pasando por el secado de la madera, los ensayos estructurales realizados en PEMADE, la fabricación industrial y su mecanización, hasta su montaje final en obra.
El ensamblaje de la envolvente estructural, ejecutado por la empresa Madergia, se completó en menos de cuatro semanas, mostrando la rapidez, precisión y limpieza de los sistemas constructivos industrializados en madera, todavía poco habituales en el contexto local.

Imagen: Los propietarios de la vivienda Yolanda y Miguel Ángel, junto a Antolino Gallego del proyecto LIFE Wood For Future y Luis Llopis del equipo de Bonsai, durante la corta en Sierra de Cazorla de donde procede la madera de las vigas prototipadas, noviembre de 2022. Fuente: Bonsai Arquitectos.
La construcción de este demostrador ha sido posible gracias a la implicación directa de los propietarios de la vivienda, que decidieron incorporar soluciones innovadoras en su casa como forma de contribuir al desarrollo de la construcción sostenible en su territorio.
Durante la fase de obra, la vivienda fue visitada por el equipo científico del proyecto, convirtiéndose en un punto de encuentro entre investigación, industria y realidad construida

Imagen: De la chopera de Fuentevaqueros al espacio habitado en la Vega de Ogíjares. Fuente: Bonsai Arquitectos.
El proyecto LIFE Wood for Future ha movilizado más de nueve millones de euros de inversión público-privada y ha sentado las bases para el desarrollo de nuevos productos estructurales de madera de origen local.
La experiencia a pequeña escala de una vivienda como la de Ogíjares, certificada Passivhaus Plus, muestra cómo esta estrategia puede materializarse en un caso real, podría tener un “efecto mariposa”, abriendo la puerta a su aplicación en otros ámbitos de mayor escala, como la vivienda colectiva y la edificación urbana, que puedan ser tractor del círculo virtuoso de la bioeconomía local del chopo.
Más allá del caso concreto, el proyecto plantea un modelo que conecta gestión forestal, innovación industrial, arquitectura y personas, con capacidad para transformar la forma de construir a partir de recursos de proximidad, ante una demanda creciente de vivienda de calidad adaptada a los nuevos tiempos.

Imagen: Ficha de la vivienda en la plataforma Passivhaus, donde recibió la certificación Casa Pasiva Plus gracias a su diseño biopasivo y a la alta calidad de su envolvente estructural de madera. Fuente: Bonsai Arquitectos.
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