Esta vivienda se implanta como un ejercicio de introversión controlada, en una parcela residencial de Sotogrande donde la estrategia principal consiste en construir un oasis doméstico protegido del entorno inmediato y abierto selectivamente a la luz del oeste.
El proyecto se organiza a partir de dos volúmenes claramente diferenciados: uno de carácter secundario, destinado a garaje y servicios, situado en la cota de acceso; y un volumen principal que alberga el programa habitacional. Ambos cuerpos se disponen abrazando una pequeña piscina, configurando un patio interior que articula la vida de la casa y actúa como regulador climático y espacial.
La volumetría responde a criterios pasivos, con fachadas más cerradas hacia el exterior y una apertura franca hacia el espacio interior de la parcela. La orientación oeste se aprovecha de manera controlada, mediante huecos protegidos y la disposición del estar principal en doble altura, que permite una entrada profunda de luz y una ventilación natural eficaz.
La estructura se resuelve mediante un sistema de entramado ligero de madera, que define tanto la envolvente portante como la lógica constructiva del conjunto. Este sistema se combina con una envolvente altamente aislada, diseñada para garantizar hermeticidad, control térmico y confort interior, reduciendo de forma significativa la demanda energética de la vivienda.
El espacio de estar-comedor se concibe como el corazón de la casa, organizado en doble altura y vinculado visual y físicamente al patio y la piscina. La secuencia espacial refuerza la sensación de recogimiento, mientras la madera vista aporta continuidad material y una atmósfera cálida y serena.
El resultado es una vivienda ecopasiva de carácter contemporáneo, donde la claridad volumétrica, la precisión constructiva y el control ambiental se combinan para generar un espacio doméstico introspectivo, eficiente y profundamente habitable.
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